martes, 27 de julio de 2010

Punto de partida

El punto de partida para entender un mundo virtual es, justamente, la realidad-real y su proceso de construcción por parte de los individuos. Para esto se usará aquí, como base disparadora, el texto mencionado de Berger y Luckman. Aquí, las ideas conceptuales clave que sirven para el desarrollo de esta presentación:

- La vida cotidiana se presenta como una realidad interpretada por el hombre y que para él tiene el significado subjetivo de un mundo coherente. La conciencia se mueve en diferentes esferas de realidad (incluida la virtual) y las diferencia claramente.

- Una de las realidades se presenta como la realidad por excelencia: es la vida cotidiana, en la cual la tensión de la conciencia llega a su apogeo máximo. El hombre aprehende la realidad de la vida cotidiana como una realidad ordenada por pautas independientes de sí mismo y anteriores a su existencia.

- La realidad de la vida cotidiana se presenta ya objetivada (los objetos ya se presentan designados como objetos antes de la aparición de cada hombre en escena). El lenguaje usado en la vida cotidiana proporciona continuamente las objetivaciones indispensables y dispone el orden mediante el cual éstas adquieren sentido y dentro del cual la vida cotidiana tiene significado para sí mismo. El lenguaje es el que marca las coordenadas de la vida en la sociedad y llena esa vida de objetos significativos.

- La realidad de la vida cotidiana se organiza alrededor del “aquí” del cuerpo y el “ahora” del presente de cada persona. Pero la vida cotidiana es experimentada más allá del aquí y ahora: existen diversos grados de proximidad y alejamiento. Lo más próximo es lo alcanzable por el cuerpo, y aquí la conciencia está dominada por el mundo pragmático.

- Lo cotidiano se presenta como un mundo intersubjetivo: un mundo compartido con otros. Es imposible existir sin interactuar y comunicarse. También el otro tiene un aquí y ahora. Con el otro, existen perspectivas distintas, pero “significados” comunes (se comparte un sentido común de la realidad).

- La realidad, como tal, no requiere de verificación: se da como establecida, como dada, mediante la suspensión de las dudas.

- La vida cotidiana se estructura a partir de: 1, el espacio (estructura ajena al hombre; no es manipulable y tiene un carácter social, ya que hay otros allí); 2, el tiempo (intrínseca a la conciencia, y posee distintos niveles; si bien existe un tiempo exterior al hombre, también se percibe otro tiempo interior, y no siempre coinciden).

- La vida cotidiana se experimenta CON el otro. La experiencia más importante es la “cara a cara”, en donde las dos personas están en un aquí y ahora, con un intercambio continuo. A mayor alejamiento del cara a cara, las tipificaciones de la interacción social se vuelven progresivamente anónimas. El grado de interés y el grado de intimidad con el otro aumentan o disminuyen el anonimato de la experiencia. La realidad social es aprehendida en un continuum de tipificaciones que se hacen más anónimas al alejarse del aquí y ahora. La estructura social es la suma de estas tipificaciones.

- La expresividad humana se puede objetivar. Es crucial la significación de producción humana por excelencia, EL SIGNO. Los signos se agrupan en sistemas, y a ellos se los aprehende más allá del aquí y ahora (los signos y los sistemas cuentan con esa cualidad de la “separatividad”). La vida cotidiana se sustenta en la significación lingüística, que es compartida con los semejantes. La máxima separación del aquí y ahora se produce con el SÍMBOLO, que es el que trasciende los límites de la realidad (religión, filosofía).

- El lenguaje elabora esquemas para clasificar objetos. Es el que ordena la experiencia social. Se van formando campos semánticos que permiten acumular información para contar con historia: acumulación social del conocimiento. Se tiene más familiaridad con el conocimiento de cosas de las esferas próximas. El conocimiento se distribuye socialmente.

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