Sin desconocer que las redes sociales, término creado por la antropología inglesa, son construcciones abstractas que usa el investigador según criterios propios para ordenar relaciones, para el presente trabajo se usa la acepción de la definición de Wikipedia: una red social es una estructura social compuesta de personas (u organizaciones u otras entidades), las cuales están conectadas por uno o varios tipos de relaciones, tales como amistad, parentesco, intereses comunes, intercambios económicos, relaciones sexuales, o que comparten creencias, conocimiento o prestigio.
Para este trabajo, se tomarán Facebook y Twitter, dos de las redes de mayor crecimiento y que están experimentando un crecimiento exponencial, con organizaciones de todo tipo que incursionan en estos mundos (Nota: según algunos especialistas, Twitter no es formalmente una red social, sino una herramienta de comunicación), contra otras redes que han ido en baja en cuanto a cantidad de registrados y actividad percibida. Además de haber ido incorporando más registrados, han elevado el tiempo promedio de consulta diaria de las personas.
Dentro de lo que se conoce como el The Conversation Prism 2.0, el segmento de las redes sociales ha sido testigo de una revolución sin igual dentro de Internet.
Lanzada en el 2004 por Mark Zuckerberg, originalmente como un sitio para estudiantes de la Universidad Harvard, Facebook es hoy la red social por excelencia, con más de 500 millones de registrados. La Argentina, dentro de este crecimiento, es el sexto país en el que más se ha desarrollado esta red social en el último tiempo.
Con dos años menos de edad, nacida en el 2006, Twitter es un servicio de microblogging que permite a sus usuarios enviar y leer micro-entradas de texto de una longitud máxima de 140 caracteres denominados como "tweets" y que más ha crecido en los últimos años.
Facebook y Twitter son hoy las nuevas experiencias de toda organización. Empresas, gobiernos y organizaciones en general comprenden que no existe posibilidad de no estar en estas redes. “Es imposible no comunicar”, sostiene entre sus axiomas Paul Watzlawick, por lo que no estar en las redes sociales en auge es hoy pecado: es una forma de comunicar desinterés por el cliente/usuario, temor al diálogo directo, falta de transparencia, imposibilidad de adaptarse a las demandas actuales, etc. La pregunta no es si conviene estar o no, sino cómo operar de la forma más beneficiosa para la organización.
Facebook y Twitter han cambiado la forma de comunicación ya que, principalmente, lo compartido en ellos ha dejado de ser un diálogo con una persona o pocas personas: cada comentario, estado actualizado, foto subida, todo, absolutamente todo, pasa a ser comunicación para un público masivo.
El “otro” es masivo. Esta masividad, por un lado, lleva a una construcción del “personaje comunicante”, ya que se trata de un único mensaje para públicos distintos, que a su vez lo comentarán, lo clasificarán, lo “mirarán y leerán”, lo que a la vez será valorado como indispensable para que exista en cada individuo un autorregistro de su existencia en la red virtual.
En la actualidad, el 48% de los usuarios de Internet posee un perfil social, contra el 24% que lo poseía en el 2008. 
En las redes sociales, así como en la vida en el mundo real, también existen vínculos tanto horizontales como verticales, aunque los primeros son los que priman.
Los intercambios que se dan en el mundo virtual de las redes sociales son de tres tipos:
- Recíproco, es decir, entre iguales, en donde el elemento esencial es la confianza
- Redistributivo, entre personas de distinta jerarquía, establecido por una cuestión de poder
- De mercado, en los que existe intercambio de bienes/servicios.
La sociedad compleja actual se hace eco de los tres, los cuales también tienen su replicación en la realidad virtual. Sin embargo, es el primero, el propiamente sociocultural (los otros son político y económico, respectivamente) el vital en las redes sociales. La reciprocidad, la confianza, son fundamentales para una comunicación exitosa entre personas y organizaciones en la red.
La clave pasa, entonces, por una “convivencia” armónica, valor fundamental en los intercambios recíprocos, que son los que requieren de una “negociación continua” para que el diálogo se prolongue y extienda entre los distintos puntos de la red. Este intercambio en el continuum que mencionan Berger y Luckman es el que produce una “gramática social”, las reglas sobre cómo comportarse dentro de las redes, aunque con ciertas limitaciones (de hecho, las redes sociales como tales son redes “preconfiguradas”, no nacidas desde cero para los usuarios y abiertas a cualquier cambio propuesto por ellos).
Así, más allá de los intercambios, las redes sociales irán posibilitando la existencia de relaciones agrupables en tres clases: amigos, influencia (propio de los líderes de opinión) y comunidades.
El caso de las comunidades, que es hacia donde apuntan todos sus dardos las organizaciones, es el lugar de encuentro de gente anónima entre sí, pero con intereses en común.
Algunas de las características más interesantes de estas redes son:
- Lo que Zygmunt Bauman menciona como simulacro hiperreal: todo pasa por ellas; lo que antiguamente ocurría con la TV, hoy se da con las redes: para que algo exista, para que exista el autorregistro, debe ser comunicado por Twitter, cargado (con fotos, de ser posible) en Facebook; lo virtual es más real que la realidad
- Los héroes lo invaden todo; importa tener un gran número de amigos, de seguidores; se es exitoso, se es un “ídolo” (según término de Bauman) en función de qué tan grande es el público seguidor (de hecho, un parámetro generalizado de “éxito” en Twitter es ser seguido por muchos pero seguir a pocos a la vez); se está así ante la fuente primaria de fama, característica que otorga Dennis McQuail a los medios de comunicación
- Velocidad; todo es ya, todo es ahora, inmortalizado en el mundo virtual, en donde el estado asumido en Facebook (“en la ducha”, por ejemplo) puede quedar durante días; una velocidad que lleva a un presente continuo
- Las redes son “confesionales”: nos mostramos constantemente, aún en las esferas íntimas; simulamos naturalidad cuando sabemos que lo privado es casi inexistente en las redes, y todo, absolutamente todo lo comunicado por esta vía es para el gran público, al cual nos debemos
- Los vínculos se horizontalizan totalmente; precisamente, es prácticamente imposible la puntuación de las secuencias de comunicación entre los comunicantes; la masividad, la complicación de tantas voces en una misma conversación y el cambio constante de temáticas de diálogo en las redes, cuando las conversaciones aún no poseen un cierre, borran, en la mayoría de los casos, los límites de los vínculos asimétricos: somos todos pares, iguales, hablando a la vez, muchas veces gritando
- Todo es para compartir; los “valores noticia” de los que habla Stella Martini, como novedad, gravedad, comprensión/inteligibilidad, proximidad geográfica, caen uno a uno: todo es importante, porque somos los propios actores de lo que nos pasa y tenemos la autoridad para mostrarlo (Nota: no se desconoce que los valores noticia se aplican a las noticias en los medios de comunicación masivo; pero es indiscutible que Internet, de ser un canal alternativo, y más con el crecimiento de la redes sociales, cada vez se asemeja más a medios de comunicación; si no, observemos el caso de Britney Spears, con más de 4 millones de seguidores en Twitter)
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