martes, 27 de julio de 2010

Las TIC's entran en juego

Desde su nacimiento, las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC's) han ido modificando las vidas. El mismo modo de construcción de la realidad y cómo el hombre se conecta con el entorno han pasado a desarrollarse de otra manera desde la incorporación de Internet.

En el mundo, casi dos mil millones de personas usan Internet. Y no solamente fomentado estrictamente desde lo laboral: el 67% de quienes la utilizan en el trabajo reconoce hacerlo para fines personales en su horario de tareas.
Internet es, hoy por hoy, un elemento clave en la conformación del individuo. Es imposible construir realidad y subjetividad si no es en contacto con el otro. La interrelación (sea real o virtual) es la que ayuda en esa construcción y es la que, finalmente, permite la identificación como grupo social.

La red es generadora de espacio de vínculos, pasando del extremo de la intimidad pura al anonimato total. Ésa es una de sus cualidades esenciales. Esta red de vínculos recibe, del sociólogo Manuel Catells, la denominación de “sociedad red”: "Internet es un instrumento que desarrolla pero no cambia los comportamientos, sino que los comportamientos se apropian de Internet y, por tanto, se amplifican y se potencian a partir de lo que son", explica.

La expresión “red” implica un sistema conectado entre diferentes puntos independientes pero que, conectados, funcionan como un todo. Estas estructuras son, a la vez, abiertas, capaces de expandirse ilimitadamente para incorporar e interconectar nuevos puntos, siempre que éstos compartan los mismos códigos de comunicación.
En estas redes es en donde se adaptan las estructuras sociales reales (no virtuales) en donde también evolucionan: crecen, se abren, cambian.
Entre los puntos de esta red hay una distancia física real, con lo que el “aquí” establecido por un tipo de vínculo real ya no existe. La otra variable de la vida cotidiana, el “ahora”, se vuelve central en la realidad virtual: las herramientas como facebook y twitter permiten conocer, en el instante, el “estado” de los otros puntos (personas y organizaciones) de la red.

El espacio y el tiempo de la sociedad, claves en la construcción de la realidad según Berger y Luckman, se adaptan, en esta realidad virtual, al espacio y al tiempo de las redes.
Así, más allá del conocimiento que se tenga en la vida real del otro, empieza a jugar un rol fundamental el anonimato, no sólo por el desconocimiento de muchos de los puntos (personas) de esa red, sino porque la distancia física establece pautas distintas al cara a cara y, como se verá más adelante, al “uno masificarse ante los otros”, construimos nuestra forma de mostrarnos, por lo que ya no es el mismo que presentamos en la realidad física, en el cara a cara.

“La realidad social de la vida cotidiana es pues aprehendida en un continuum de tipificaciones que se vuelven progresivamente anónimas a medida que se alejan del “aquí y ahora” de la situación “cara a cara” (…) la estructura social es la suma total de esas tipificaciones y de las pautas recurrentes de interacción establecidas por medio de ellas”, según palabras de Berger y Luckman.
Esas tipificaciones también entran en vigencia en las realidades múltiples, incluida la que ocupa este trabajo, la realidad virtual (clasificado dentro de los mundos de la fantasía, según Alfred Schutz), que cada vez ocupa más el tiempo real cotidiano del hombre.

Sin dudas, la realidad virtual se ha transformado para las personas en algo cotidiano, un plano habitual en el que transcursse gran parte de nuestro día.

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